| Popularidad y reelección | ||||||||||||||||||||||||||||
| Los peledeístas han sabido capitalizar que, pese a los inconvenientes que acarrea el ejercicio del poder para un partido, en lo que se refiere a su candidato, a dos meses de las elecciones, mantiene una popularidad por encima de sus rivales | ||||||||||||||||||||||||||||
| Por Felipe Mora / El Caribe | ||||||||||||||||||||||||||||
| Martes 18 de marzo del 2008 actualizado a las 2:16 AM | ||||||||||||||||||||||||||||
Por lo que hemos podido observar a través de los últimos meses, Leonel Fernández ha tenido el privilegio de que su popularidad no se ha desgastado en el ejercicio del poder. Todo lo contrario, la mayoría de las encuestas, incluidas aquellas de organizaciones contrarias al partido oficial, lo colocan en el primer lugar de las preferencias. Anteriores mandatarios que buscaron la reelección tuvieron la ingrata experiencia de que su liderazgo cayó en forma estrepitosa mientras ejercieron el poder. El caso más reciente lo tenemos en Hipólito Mejía, quien en vano intentó reelegirse durante el período 2004-2008. ¿Qué ha influido para que Leonel se encuentre hoy en la cima de la popularidad, aún cuando su gobierno ha tenido serios tropiezos en los órdenes económico y social? Esto se da pese a que hay descontento en la población en lo que se refiere a la carestía de los alimentos básicos para el consumo humano; también, hay un alto índice de desempleos a todos los niveles, con profesionales que no encuentran qué hacer; los actos de violencia y/o delincuencia se han incrementado en forma alarmante durante los últimos tres años. Pero, hay que reconocer que aún persiste en la mentalidad de la población la desastrosa administración que encabezó Hipólito Mejía durante el pasado cuatrienio, y que ese síndrome de acusación persigue al PRD y a su candidato presidencial, ahora en un rol nada cómodo de enfrentar a una maquinaria reeleccionista, que a todas luces se comporta en términos avasallantes. Es tal la situación que, como señalábamos en nuestra entrega anterior, los escasos partidos (pequeñas organizaciones) que apoyaron el proyecto reeleccionista de Hipólito ahora están en lo mismo, pero con Leonel. Están los casos del PQDC, el PDI, el PRN y el PUN. Como todo político hábil, en estos momentos el presidente-candidato está en una coyuntura que solo busca sumar, nunca restar. Su gran oportunidad está en salir airoso en primera vuelta. Una segunda ocasión podría revertirse en algo traumático para él y quienes le siguen. La masa silente, que en definitiva es la que decide un proceso electoral, es a la que en resumidas cuentas va dirigida la ofensiva publicitaria en tiempos de campaña electoral. Y ha sido contundente la propaganda utilizada por el sector oficial y/o el partido de gobierno para atraerse la simpatía de los millones de electores que no dan a conocer sus simpatías en público, o que simplemente no participan de ninguna actividad partidarista. La pobreza ha sido usada de instrumento En campos y ciudades he oído murmurar a genuinos representantes de la llamada masa silente de que van a votar por Leonel, por entender que es el candidato “menos malo” entre todos los aspirantes. Pero también así hablan electores con relación al candidato del PRD, Miguel Vargas, lo mismo que de Amable Aristy, del PRSC. Las minorías no sobresalen. La propia gente del partido oficial afirma que la popularidad del presidente-candidato ha sido posible gracias a que en el presente gobierno la tasa de cambio se mantiene prácticamente estática en 34x1; las tasas de interés han tenido una disminución que incentivó nuevamente el interés de la gente en el crédito hipotecario, entre otras cosas. Indudablemente, es una realidad. Felipe Mora es periodista |
martes, 18 de marzo de 2008
POPULARIDAD Y REELECCION
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario