| Experiencia | ||||||||||||||||||||||||||||
| Drama de una joven afectada de cáncer | ||||||||||||||||||||||||||||
| Dice que ha recibido grandes muestras de afecto | ||||||||||||||||||||||||||||
| Por Teresa Valentí Batlle / El Caribe | ||||||||||||||||||||||||||||
| Viernes 28 de marzo del 2008 actualizado a las 1:36 AM | ||||||||||||||||||||||||||||
En el siguiente testimonio para el diario El Caribe, una joven valiosa de Santiago narra su experiencia con la temible enfermedad, y los contratiempos que ella ha tenido que enfrentar desde que contrajo el mal. “Me siento aquí a pensar en ti, mi cáncer, cómo con solo llegar has cambiado mi vida y la de todos los que amo y me aman. Alguien me sugirió que te escribiera una carta, y aquí estoy tratando de poner mis pensamientos en orden, con la urgencia de crecer y aprender de todo lo que me has traído de golpe. Con la fuerza del viento me has ido quitando todo aquello que parecía tan mío, haciéndome entender que sólo somos eso: seres temporales, con la posibilidad de volar y brillar como la luz, con la potencialidad de caminar al lado de Él. Me colocaste justo al frente de Jesús, con su sufrimiento como el mío; con aquella angustia tan intensa que le hizo pedir si era posible se le retirara aquel cáliz, con un miedo tan real que le hizo sudar sangre; con aquella humilde aceptación, expresando que se cumpliera la voluntad de su Padre. Aquí estoy, si Él pasó por aquel gran calvario, todo lo que resta aquí en la tierra resulta tan poco. ¿Cómo quejarme? ¿Cómo pedirle menos de lo que me ha dado? Ahora entiendo que me ha beneficiado nuevamente con enviarte a ti, me ha elegido para acercarme un poco de dolor y hacerme humilde, paciente, entender que sin su compañía nada soy, que mi aventura en la tierra podría terminar en cualquier momento y que sólo necesito de Su Arropadora Paz y su Sagrada Presencia. Me has permitido reconciliarme con mi pasado, mi presente y mi futuro. He encontrado tanto amor, tantas manos que se han extendido, tantas almas que se unen para orar… Es tanto que ya no queda nada del pasado que pueda herirme, nada que pueda impedirme que mi deseo para mis compañeros de viaje, sea armonía interior. He hecho las paces con todo lo que ya ha acontecido, abrazando de manera incondicional lo que vendrá. A nada le temo porque sé que Él me cuida, sé que Él está conmigo. Tengo la confianza de que en este momento soy yo la oveja en los brazos del Buen Pastor. Él conoce mi nombre y me ha mantenido con Él incondicionalmente después que apareciste, cómo no agradecértelo. Viniste a darnos una gran lección. Sin necesidad de lápiz, ni papel les has mostrado a mis dos tesoros, a mis hijos, la fragilidad de la vida y el miedo. Has hecho temblar a la roca de mi familia, mi adorada mamá, a quien he sentido triste como nunca en todos mis años, para que por medio de la oración se hiciera aún más fuerte y se acercara más al Padre. Al ejemplo de mi vida, mi papá, le has hecho el grandioso regalo de que, como premio a su bondad, no recuerde lo que está sucediendo. A mi hermano, siempre tan ecuánime, le mezclaste la ciencia con sus propias lágrimas. A cada una de mis dedicadas hermanas las has hecho crecer en espiritualidad, en entrega… A cada uno de los ángeles que, sin dudar, han permanecido a mi lado; a cada uno de los que se me han acercado, a mis sobrinos, mis compañeros de trabajo, mis alumnos, mis conocidos, mis amigos, les has ido regalando tanto de ese amor que nos hace buenos, de esa reflexión que nos hace más humanos; de esa sensibilidad, que nos permite sentir lo mismo que el prójimo… ¿Cómo puedo agradecer tanto? ¿Cómo retribuir cuando tienes las manos llenas? Llegaste para enseñarme tanto, para ver tanta bondad a mi alrededor, descubrir tanta empatía en otros seres humanos, seguir encontrando tanta belleza en mis alumnos, ese gran orden divino por doquier. Llegaste y quiero que me des la oportunidad de aprender, para que luego te marches y me permitas decirte adiós, con aquella certeza del que ha vivido al borde de un precipicio, y quiere devolver con creces a la vida, a la humanidad lo mucho que me has traído en tan poco tiempo. |
viernes, 28 de marzo de 2008
DRAMA DE UNA JOVEN AFECTADA POR EL CANCER.
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